Paso a paso de una rutina de belleza coreana

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Para los que quieran profundizar un poco más en cuáles son esos pasos para una rutina de belleza coreana y que hace cada uno, aquí os desglosamos los más comunes en orden de aplicación. Esto no quiere decir que todas las personas coreanas sigan esta rutina exacta ni mucho menos, pero si que dentro de una rutina completa, es lo más común. También es importante tener en cuenta que no es obligatorio hacerlos todos, así que antes de dejarte llevar por promesas de marketing, asegúrate de conocer las necesidades de tu piel.

PASO 1: Desmaquillante

Una piel limpia permite que todo lo que pongamos después sea más efectivo. Para ello, hacer una doble limpieza asegura que nos deshagamos de todas las impurezas, empezando por un aceite limpiador.

Los aceites limpiadores están formulados para que cuando entren en contacto con el agua, emulsionen, haciendo que sea fácil de aclarar. Este paso actúa con el principio de que el aceite atrae el aceite, por lo que es idóneo para retirar restos de maquillaje, SPF y demás impurezas acumuladas a lo largo del día.

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Cómo se aplica: Es recomendable usar solo de noche. Con la cara seca y las manos limpias, masajea un poco de aceite por la cara (también retira el maquillaje de los ojos, pero si llevas lentillas es recomendable que te las quites antes). Cuando notes que lo has retirado todo, mójate las manos con agua templada y masajea un poco más. Ahí verás como se forma una “cremilla” blanca, que es la consistencia del aceite al emulsionar con el agua. Y ya luego puedes retirártelo todo con agua templada.

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PASO 2: Limpiador de base acuosa

Como hemos mencionado antes, para asegurarnos que la piel está limpia, la doble limpieza es idónea.

El segundo paso seria el uso de un limpiador en base de agua, que ya puede ser en formato gel, espuma o incluso pastilla. Este paso se asegurará de acabar de llevarse lo que el aceite no ha podido e incluso ayudará a limpiar posibles restos del aceite limpiador. 

Cómo se aplica: Dependerá un poco del formato de tu limpiador. Siempre con la piel húmeda:

  • Espuma: Aplicar tal cual sale del dispensador y masajear por la piel. Aclarar después con agua templada.
  • Gel:  Coge aproximadamente la cantidad de un garbanzo y masajea un poco entre tus manos mojadas hasta que se forme una espumita, y con esa espuma te masajeas la piel. Aclarar después con agua templada.
  • Pastilla: Al igual que el de formato gel, con las manos mojadas, frota la pastilla en tus manos un rato hasta que tengas suficiente espuma para poder lavarte la cara. Aclarar después con agua templada.

Paso 3: Exfoliante

El paso del exfoliante es importante para deshacernos de toda la capa de células muertas que yace en la capa más externa de nuestra piel (estrato córneo). Esto permite que esas células muertas no se acumulen y bloqueen los poros causando acné y puntos negros.

Existen los exfoliantes físicos (aquellos que “rascan”, ya sea por partículas de azúcar, hueso de melocotón o por las cerdas de los cepillos limpiadores); y los exfoliantes químicos. Éstos últimos suelen tener una concentración de AHA (ácidos alfa-hidróxidos) y/o BHA (ácido salicílico). Lo que hacen estos ácidos es exfoliar a diferentes niveles, ya que los AHA se utilizan más para suavizar la textura de la piel, mientras que los BHA pueden penetrar más al fondo de los poros para limpiarlos en profundidad.

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Cómo se aplica: Los exfoliantes es recomendables usarlos de acuerdo a tu tipo de piel, es decir, una piel mixta/grasa es mejor que se exfolie de 1 a 2 veces por semana; mientras que una piel seca, con una vez cada diez días ya serviría. 

Si nos exfoliamos con algo físico, hay que tener en cuenta no ser demasiado agresivo, ya que si se aplica demasiada fuerza al frotar podríamos causar micro cortes que comprometerían nuestra barrera protectora de la piel y la sensibilizarían. Y por otro lado, si optamos por exfoliantes químicos, hay que ser cuidadosos con la concentración de ácidos que haya en el producto.

Algo a recordar con los exfoliantes es que no siempre más es mejor. La sobreexfoliación o el uso de un producto demasiado agresivo para nuestra piel puede causar que toda nuestra rutina no sea efectiva y demás problemas cutáneos.

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Paso 4: Tónico

No es raro encontrar tónicos en occidente, pero normalmente están diseñados para aportar una limpieza adicional al rostro, por lo que suelen ser más astringentes. En contraposición, los tónicos orientales van más enfocados a aportar hidratación, perdida tras el proceso de limpieza. En Corea es normal encontrar los tónicos con nombres como skin o booster.

La función principal de los tónicos es las de equilibrar el pH de la piel después de la limpieza y aportar un primer nivel de hidratación para que todo lo que nos apliquemos en la cara posteriormente penetre mejor en las capas de la piel y, por tanto, sea más efectivo. No obstante, hoy en día existen muchos tónicos que aportan otros beneficios además de los mencionados, como calmar rojeces, una ligera exfoliación o incluso algo de anti-aging.

Cómo se aplica: Esto ya va un poco a gustos. Se puede aplicar tanto con un algodón, que hará como una “tercera limpieza” a la vez que hidrata y equilibra el pH; o bien, con las manos limpias, se pone una pequeña cantidad en las manos y se va palpando con cuidado toda la cara. El segundo método asegura que el producto se absorba mejor y que nuestra piel adquiera todos los beneficios. 

Paso 5: Mascarillas faciales (opcional)

Este es el paso más representativo y divertido, por decirlo de algún modo, dentro de la rutina coreana. Las mascarillas de un solo uso (o sheet mask), son plantillas con la forma de la cara, hechas con diferentes materiales como puede ser hidrogel, celulosa o tejido de algodón. 

Dichas plantillas están empapadas en una esencia o sérum, que dependiendo de sus ingredientes activos, ayudarán a tu piel con una cosa u otra (iluminar, calmar la piel, hidratar en profundidad, etc). El hecho de tener la mascarilla puesta durante varios minutos, procura que tu piel absorba todos los nutrientes.

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Cómo se aplica: El uso de las mascarillas es algo totalmente personal, ya que tanto puedes hacerlo una vez a la semana, cuando tienes un evento importante, como cada día.  Si, por ejemplo, después de pasar todo el día al sol notas la cara enrojecida, una mascarilla con una alta concentración de aloe vera o centella asiática puede ayudarte a calmar la piel; o si en invierno las calefacciones causan que tu piel se reseque, una mascarilla con mucha hidratación puede salvarte sin tener que invertir en una hidratante más potente. Lo más importante a tener en cuenta es el tiempo de uso que marca cada mascarilla, pues si te pasas de tiempo puede tener efecto rebote y la mascarilla puede empezar a absorber toda la hidratación de tu piel. 

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Paso 6: Esencia (opcional)

Las esencias son productos concentrados con ingredientes activos que ayudan a solucionar diferentes problemáticas, normalmente hiperpigmentación, piel apagada, deshidratación o acné. Suelen aportar un extra de hidratación a la piel, por eso a veces pueden parecer tónicos, ya que su consistencia también es bastante líquida.

Es por eso que normalmente las mascarillas de un solo uso, que suelen estar empapadas en esencias, las hay para diferentes estados de la piel.

Cómo se aplica: Después del tónico, aplicar una pequeña cantidad en las manos e ir dando toques suavemente por toda la cara para que se vaya absorbiendo.

Paso 7: Sérum (opcional)

Al igual que las esencias, los sérums son concentrados de ingredientes con principios activos que atacan diferentes preocupaciones de la piel. 

La diferencia fundamental entre sérums y esencias es, primero su consistencia, siendo los sérums más densos (parecidos a veces a un aceite), y luego que su concentración de ingredientes suele ser más elevada.

Dentro de la categoría de sérums, también se pueden encontrar las ampollas (o ampoules).

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Cómo se aplica: Como las esencias, lo mejor es aplicar dos o tres gotas en las manos o rostro directamente, y luego masajear suavemente dando toquecitos con los dedos para ayudar a su absorción.

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Paso 8: Contorno de ojos (opcional)

El paso del contorno no es realmente indispensable hasta cierta edad, y si hemos tenido cuidado de nuestra piel desde una edad joven, podemos retrasar su uso más tiempo. 

No obstante, hay que tener en cuenta que la piel alrededor de los ojos es mucho más fina que la del resto del cuerpo, por lo que es recomendable usar una crema con un nivel de hidratación óptimo para dicha zona, ya que si no hidrata lo suficiente se secará igual, y si nos pasamos puede causarnos milia (granitos pequeñitos en la zona de la ojera).

La zona al ser más fina, y por ende más delicada, ingredientes como retinol o AHA no son recomendables. Hay que buscar ingredientes que sean hidratantes (cómo las ceramidas y el ácido hialurónico), antioxidantes (cómo la vitamina C y el té verde) y antiinflamatorios (cómo la cafeína), para prevenir las arrugas y bolsas, y si tenemos ojeras pronunciadas, podemos buscar uno con ingredientes que aclaren o despigmenten la zona (cómo el ginseng rojo).

Cómo se aplica: Como hemos mencionado antes, la zona es delicada, así que la aplicación del contorno siempre ha de ser suave. Lo mejor, con la cantidad de producto de un guisante, utilizar los dedos anulares para aplicarlo, ya que son los dedos que menos fuerza tienen, y siempre a toquecitos por toda la zona entre la zona superior del pómulo y la zona del ojera. 

Paso 9: Crema hidratante

Las cremas hidratantes (o emulsiones/lociones, dependiendo de la consistencia), están diseñadas para aportar hidratación y retener la misma que nuestra piel tiene de forma natural. 

El paso de la crema hidratante es tan importante como el de la limpieza, ya que nuestra piel de forma natural tiende a perder hidratación (transepidermal water loss), y eso puede hacer que nuestra barrera natural se vea comprometida, haciendo que la protección entre los agentes exteriores y nuestra piel no sea la adecuada, causando a la larga diferentes problemas cutáneos.

Cuando se tiene que elegir una hidratante, es importante probar la consistencia en nuestra piel para ver si se siente pesada o no. También está bien recordar que las hidratantes actuales, mucha contienen otros ingredientes activos, para por ejemplo controlar el sebo o igualar el tono.

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Cómo se aplica: Aplicar una cantidad cómo de una moneda de 1 euro y repartir por todo el rostro.

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Paso 10: Protección solar

El paso más importante y probablemente el mas olvidado (menos quizás en verano). Ponerse protección solar cada día, haga sol o llueva, es indispensable para proteger la piel de la aparición de manchas, líneas de expresión y demás signos de envejecimiento prematuro. 

Muchos se apoyan en cremas hidratantes o maquillaje con SPF, pero eso no es suficiente, ya que para conseguir la protección que pone un fabricante en su producto, hay que aplicar la cantidad de una cuchara de postre aproximadamente (o 2mg/cm2 de piel). 

Por suerte los fabricantes de cremas solares en Corea han desarrollado diferentes fórmulas que, aún siendo de amplio espectro (protección contra los UVA y los UVB), son ligeras y de absorción rápida, cómodas de llevar bajo el maquillaje.

Cómo aplicar: Cuando la crema hidratante se haya absorbido lo suficiente, aplicar una cantidad adecuada sobre el rostro. Hay que tener en cuenta que hoy en dia existen los protectores con filtros físicos (dióxido de titanio y/o óxido de zinc), que suele ser más apto para pieles sensibles; y luego están los filtros químicos cómo la oxibenzona, el octocrileno o la avobenzona, que si bien suelen ser más cómodos y su textura más agradable, hay que tener en cuenta aplicarlo por lo menos 20 minutos antes de la exposición solar.

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Recordemos que la formulación de los productos coreanos se basa en la ligereza de éstos, para hacer agradable todo el proceso de poner capa de producto sobre capa (aquí os dejamos el enlace a nuestro anterior artículo sobre la rutina de belleza coreana). Ningún producto hace milagros, todo se trata de prevención y mantenimiento de una piel sana. Al igual que no se puede pretender adelgazar 5 kg solo yendo al gimnasio un día, la clave del éxito está en la constancia y en no apoyarse únicamente en el uso de productos. Todo lo que hacemos, comemos y otros hábitos diarios marcarán la diferencia.

La rutina de cuidado facial se ha de convertir en un momento que te dediques a ti misma/o, para disfrutar. En parte por eso el packaging de los productos coreanos suele estar más cuidado a nivel estético, ya que así se hace de la rutina algo que disfrutar con todos los sentidos.

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